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ANEMIA DURANTE EL EMBARAZO

La anemia ferropénica aparece por insuficiencia de glóbulos rojos o por la capacidad reducida de estos para transportar oxígeno.

Su principal causa es el déficit nutricional de hierro. Las necesidades de este mineral aumentan durante la gestación debido al mayor volumen de sangre, a la fabricación de tejidos fetales y placentarios, y al almacenamiento propio del bebé.

Entre los principales síntomas de la anemia ferropénica se encuentran la fatiga, vértigo, mareos, dificultades para respirar con normalidad, taquicardia y palidez en la piel, labios, uñas, palmas de las manos o la parte inferior de los párpados.

Si a través de la dieta no es posible cubrir las necesidades de hierro es probable que el médico prescriba algún suplemento.

Este mineral es abundante en alimentos como las vísceras (hígado y riñones), carnes y pescados y algunos alimentos vegetales como las legumbres, cereales y verduras. El hierro de los alimentos de origen animal se asimila tres veces mejor que el contenido en las verduras o los cereales.

Algunas sugerencias:

– Comer carnes o pescados al menos una vez al día. Son ricos en hierro y sus proteínas favorecen la asimilación del hierro procedente de las féculas o verduras que completan el menú.

– Incluir algún cítrico en los menús. La vitamina C que contienen favorece la asimilación de hierro del menú.

– Evitar el exceso de alimentos integrales. El salvado y el ácido fítico que contienen reducen la asimilación de hierro.

– Consumir los lácteos entre horas, en el desayuno, merienda y tentempiés. El alto contenido en calcio pueden reducir la asimilación de hierro en las comidas principales.

– Tomar té fuera de las comidas principales. Su contenido en taninos dificultan la asimilación de hierro.

– Consumir alimentos enriquecidos con el mineral.

– Aunque los suplementos a veces dan molestias como estreñimiento, dolor de estómago o náuseos, no los dejes de tomar, pide al médico otro formato de hierro (hay pastillas, viales y polvos.

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ALIMENTACIÓN Y FIBROMIALGIA

Mantener una alimentación balanceada permite el mantenimiento de un estado de salud óptimo  a cualquier edad, al tiempo que le permite realizar muchas de las actividades de su vida diaria: hacer las tareas de la casa, ir de compras, realizar deporte, trabajar, estudiar , etc.

Para ello, debe adaptarse a la edad, constitución, sexo, actividad física y situación fisiológica, ser suficiente en energía  y variada en todos los grupos de alimentos para asegurar un aporte adecuado de vitaminas y minerales.

Es un hecho demostrado que los hábitos alimentarios influyen en la aparición de algunas patologías como las cardiovasculares, obesidad,  diabetes e incluso determinados tipos de cáncer.

En caso de padecer alguna enfermedad, como es el caso de la fibromialgia, comer sano contribuirá a frenar complicaciones e incluso podrá mejorar alguno de sus síntomas, así como la calidad de vida del enfermo.

No fue hasta hace poco, en 1992, que la Organización Mundial de la Salud (OMS) la reconoció como patología. Es por eso que hay pocos estudios científicos que revelen por completo sus causas y tratamiento y por lo tanto, elaborar una guía dietética es verdaderamente difícil.

El cansancio y el malestar general, el dolor y la ansiedad, que sufre de forma crónica el enfermo de fibromialgia, afecta en su totalidad a su vida cotidiana y por tanto, afecta también sus hábitos alimentarios que se suelen ver alterados ( pueden aparecer graves desequilibrios nutricionales y la aparición de obesidad por la falta de ejercicio físico y mal reparto de las calorías).

Por tanto, una alimentación equilibrada aportará los nutrientes imprescindibles para tener la energía necesaria para afrontar el día a día y evitar la aparición de complicaciones por carencias (anemias, osteoporosis, estreñimiento) o por excesos (colesterol o glucosa elevados en sangre, etc .) que agravarán los síntomas propios de la enfermedad.

Una dieta rica en vegetales, y por lo tanto, rica en potasio, zinc, silicio y selenio y pobre en grasas y proteínas de origen animal ayuda a mantener los músculos y los tendones en buen estado y pueden ayudar a disminuir la sensación de dolor.

Los enfermos de fibromialgia deben aportar una ingesta suficiente de calcio a través de la alimentación e incluso a través de suplementos ya que una baja concentración de éste en sangre es responsable de la aparición de espasmos musculares. […]

Es frecuente incluir en el tratamiento del enfermo el uso de suplementos de vitaminas antioxidantes como la vitamina A, C y E para combatir el estrés y reforzar el sistema inmunológico.

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INTOLERANCIA A LA GALACTOSA

La galactosa forma parte de la lactosa, junto a la glucosa.

La intolerancia a la galactosa o galactosemia es una anomalía metabólica de carácter hereditario que se caracteriza por el cúmulo de galactosa  en sangre y tejidos corporales como consecuencia de la ausencia de alguna de las enzimas necesarias para que la galactosa se llegue a transformar en glucosa en el hígado. Esto produce lesiones en el hígado y en el sistema nervioso central.

La exposición a los productos lácteos pone en riesgo la salud de los bebés que la padecen, que no  pueden tomar la leche materna (esta será sustituida por fórmulas artificiales de leche sin lactosa o elaboradas a partir de la soja).

Hay que tener mucha prudencia en el destete e introducir alimentos exentos de galactosa o con un contenido tan escaso que no resulte peligroso para el niño.

El único tratamiento para la galactosemia es la eliminación estricta de galactosa de por vida.

Alimentos de libre utilización Alimentos que deben ser usados con prudencia Alimentos prohibidos
Café, vino, cerveza, té, bebidas carbónicas,  fórmulas de leche sin lactosa confeccionadas con proteínas derivadas de la soja y las derivadas de cereales como el trigo, cebada, avena, centeno y arroz. Productos con harina de soja.

 

Bebidas con leche, lactosa, caseinato cálcico o caseinato sódico.

 

Huevos, carnes, pescados y mariscos. Verduras como la calabaza, col de Bruselas, pimiento, tomate y puerro.

 

Leche y sus derivados como flanes, cremas, yogures, quesos, etc.).

 

Grasas no derivadas de la leche: tocino, margarinas vegetales, aceites vegetales. Frutas como la sandía, ciruela, kiwi, papaya y arándano.

 

Todos los cereales manufacturados con leche.

 

Trigo, cebada, avena, centeno, maíz, avena, arroz. Todas las pastas manufacturadas sin leche: fideos, macarrones, espaguetis, tortitas, palomitas de maíz sin mantequilla, etc. Pipas de girasol. Mantequilla, nata, margarina con leche, productos con caseinato y mantequilla de cacahuete con leche.
Azúcar de caña o remolacha. Guisantes.
Jarabe de maíz. Jarabe y melaza de manzana, edulcorantes con lactosa, mermeladas de frutas prohibidas y caramelos “toffe
Mermeladas de frutas permitidas. Conservas y productos cocinados con leche (vigilar embutidos, jamón York, etc.).

 

Edulcorantes artificiales. Vísceras como los sesos, riñones, hígado, páncreas y bazo.
Miel. Legumbres como los garbanzos,  lentejas y alubias.
Repostería manufacturada sin leche ni derivados de la leche. Avellanas.
Todas las frutas frescas excepto la ciruela, kiwi, papaya y sandía. Todas las conservas con lactosa, caqui, dátiles secos, higos secos, ciruelas, pasas y papaya.
Todas las verduras y legumbres excepto la calabaza, col de Bruselas, puerro, tomate, pimiento, garbanzos, guisantes, alubias y lentejas.
Productos químicos o dietéticos que contienen ácido láctico, lactato sódico, lactato potásico, lactato cálcico, lactilatos de estearol, glucona-delta-lactona, glutamato monosódico, mantequilla de cacao y licasina.

 

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INAPETENCIA INFANTIL, ¿QUE HACER?

Siempre que un niño tiene falta de hambre es necesaria una buena valoración por parte del pediatra para descartar la presencia de enfermedades.

Si la inapetencia aparece justo cuando existe una enfermedad aguda leve como un resfriado, otitis,  faringitis, diarrea,  etc., se tendrá que esperar a que el pequeño recupere el hambre por si solo una vez haya superado la enfermedad.

Cuando es secundaria a un determinado acontecimiento social o familiar, seguramente el pequeño quiere llamar la atención de los adultos, aunque es posible que sea también un síntoma de alteración en su estado de ánimo que tendrá que ser valorado por un profesional para descartar la depresión, por ejemplo.

Cuando se debe por un proceso de aprendizaje inadecuado de los hábitos de alimentación es necesario que los padres se conciencien y rectifiquen los errores en el modelo de conducta que la familia ofrece.

Consejos de lo que se debe hacer:

  • La hora de comer debe se un momento relajado y tranquilo. Es recomendable que toda la familia coma junta para favorecer el aprendizaje por imitación.
  • Establecer un tiempo mínimo y uno máximo de permanencia en la mesa sin levantarse.
  • Comer el menú según el orden de presentación. Primer plato (verdura, pasta, arroz, patata o legumbres), segundo plato (carne o pescado o huevo + guarnición de verdura, pasta, arroz, patata o legumbres, según el primer plato) y postre (fruta o postre lácteo).
  • Enseñar educación en la mesa (postura correcta, uso de cubiertos, quitar la tele o los juegos durante la comida, etc.).
  • Evitar la monotonía y posibilitar la degustación de nuevos alimentos en pequeñas cantidades sin forzar, pero sin caer en la cesión a caprichos.
  • Los alimentos pueden ser más atractivos para los infantes si se les ofrecen en presentaciones especiales, por ejemplo, en forma de caras, aviones, carros o animales.
  • Deja que te ayude a preparar los platos más sencillos y a poner la mesa, estimulará su interés por los alimentos.
  • Preparar para toda la familia el mismo menú, también para el pequeño. No sustituir el menú establecido por otro alimento que pida.
  • Negociar con antelación una cantidad mínima que el pequeño debe comer, en especial de aquellos alimentos que el niño rechaza siempre, e ir aumentando la cantidad poco a poco.
  • Evitar todo lo posible el consumo de golosinas, refrescos azucarados, zumos envasados y otros alimentos ricos en azúcares simples puesto que quitan el hambre, provocan caries y sobrepeso.
  • Corregir las conductas inadecuadas durante la comida sin gritos, enfados ni ansiedad. Cuando finalice el tiempo para comer se retira el plato y se espera hasta la siguiente comida.
  • Siempre se debe acudir al pediatra ante dudas sobre el estado físico de un niño o si se aprecian síntomas como diarrea, vómitos o dolor persistente en relación con su pérdida de apetito, si está bajando de peso o si se tiene alguna preocupación.

Que es lo que no se debe hacer:

  • No forzar nunca a comer, eso crea más rechazo hacia la comida.
  • No excederse con las cantidades en los platos, si se queda con más hambre ya lo pedirá.
  • No permitir que el niño coma entre horas. Si podrá beber el agua que necesite entre tomas. Para que no tenga ganas de picar entre horas fragmenta la ingesta de alimentos en 5 tomas: desayuno, media mañana, almuerzo, merienda y cena.
  • No recurrir al chantaje ofreciendo premios si el niño come bien o amenazando con castigos si no lo hace.
  • No recurrir al uso de vitaminas para aumentar el apetito puesto que estas no realizan dicha función. Siempre pedir opinión al pediatra.
  • No comparar nunca con otros niños. Cada niño es diferente, algunos siempre están dispuestos a aceptar un poco más de comida mientras que otros se satisfacen con poca.
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COMO DEBE SER LA DIETA PREVIA A LA COMPETICIÓN

El objetivo de la dieta antes de la competición es optimizar al máximo las reservas hepáticas de glucógeno después del ayuno durante toda la noche y mantener estables los niveles sanguíneos de glucosa (evitando la aparición de hipoglucemia), evitar la pérdida de sales minerales y conseguir una buena hidratación (una pérdida del 1% en contenido en agua conlleva a un notoria baja del rendimiento, si un músculo se deshidratara un 2% o 3%, perdería de un 8% a un 10% su fuerza contráctil y de un 6% a un 8% de su rapidez).

Consejos para la comida previa a la competición:

  • Debe realizarse de 2 a 4 horas antes de la prueba de manera que haya tiempo suficiente para la digestión y la normalización de los niveles de glucosa e insulina en sangre.
  • Debe contener poca grasa.
  • Debe contener poca proteína.
  • Debe ser rica en hidratos de carbono con un índice glucémico bajo.
  • Debe contener poca fibra dietética.
  • Debe ser de fácil digestión.
  • No debe contener exceso de sal y de especias.
  • Debe incluir alrededor de 500 ml 2 horas antes de la prueba.

Si la actividad se prolonga más de 1 hora, conviene que cada 60 minutos el deportista tome un descanso para beber e ingerir algo sólido que contenga hidratos de carbono (galletas, chocolate…), con el objetivo de mantener mejor el ritmo de ejercicio.

La ingesta de alimentos durante la competición sólo está indicada en deportes de larga duración  (ciclismo en ruta, maratón, triatlón, ultramaratón, etc.). Un aporte extra de hidratos de carbono dependiendo de la intensidad y duración del ejercicio retrasará la aparición de fatiga y mantendrá un alto rendimiento.

Se recomienda el consumo de 30-60 gramos de hidratos de carbono por hora iniciando la primera toma transcurridos unos 30 minutos del inicio de la prueba y continuar a intervalos regulares.

Generalmente el deportista en estos casos toma bebidas azucaradas que se pueden complementar con cereales por ejemplo.

Si las pruebas cursan con descansos, éstos se deben aprovechar para realizar las tomas e ingerir líquidos. Si la realización de ejercicio asciende a más de 60 minutos el deportista debe beber alrededor de 125-250 mililitros cada 10-20 minutos teniendo en cuenta que mientras más sudoración mayor es la necesidad de líquidos para compensar.

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5 VENTAJAS DE LA LACTANCIA MATERNA PARA EL BEBÉ

1.La composición de la leche materna es óptima para su desarrollo:

  • Las secreciones de los primeros días o calostros facilitan el establecimiento de la flora intestinal, en especial el bífidus (lo protege de la proliferación de gérmenes patógenos y del desarrollo de infecciones).
  •  Sus proteínas son de mayor calidad, contiene dos aminoácidos esenciales para el desarrollo de su cerebro, la cisteína y la taurina, que no se encuentran en la leche de vaca.
  • Contiene inmunoglobulinas y glóbulos blancos que lo protegen de infecciones como diarreas, infecciones respiratorias (catarros, bronquitis, neumonía), otitis, etc.
  • Le ofrece mayor protección antialérgica.
  • Contiene enzimas (lipasas) que facilitan la digestión de las grasas.
  • Los minerales como el calcio, el hierro o el cinc, entre otros, de la leche materna se aprovechan mucho mejor por su organismo que los minerales de la leche de vaca.
  • El contenido de sodio y potasio es inferior en la leche materna que en la de vaca (el exceso de estos electrolitos pueden sobrecargar el trabajo renal de su organismo).
  • Al ser de mayor disponibilidad hay menos riesgos de aparición de cólicos y previene el estreñimiento.

2. La leche materna es importante para prevenir enfermedades degenerativas en la edad adulta como la hipertensión arterial,resistencia a la insulina,  diabetes o enfermedades cardiovasculares (es útil para la prevención a largo plazo de la obesidad).

3. Hay menor riesgo de sobrealimentación, ya que se adapta a sus necesidades nutritivas.

4. El trabajo que debe realizar para succionar el pecho de su madre favorece el desarrollo de la musculatura de su boca y de la lengua (cosa que favorece el aprendizaje del lenguaje).

5. El amamantamiento desarrolla un estrecho vínculo afectivo entre la madre y su hijo proporcionándole consuelo, cariño, compañía y seguridad.

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7 VENTAJAS DE LA LACTANCIA MATERNA PARA LA MADRE

  1. Involución del útero a su volumen normal con mayor rapidez gracias a la acción de la oxitocina (hormona liberada en el periodo de lactancia).
  2. Recuperación más rápida tras el parto.
  3. Mayor facilidad para recuperar el peso habitual (las reservas de grasa acumuladas durante la gestación son utilizadas durante los primeros meses en la fabricación de leche: elaborar 1 litro de leche cuesta alrededor de 700 kilocalorias).
  4. En madres diabéticas supone un mejor control metabólico (menor nivel de azúcar en sangre que las no lactantes, incremento en los niveles de HDL-Colesterol, disminución de las necesidades de insulina en diabéticas pre-gestacionales y ayuda a no desarrollar diabetes en caso de diabetes gestacional).
  5. Hay estudios que apuntan a que hay reducción en el riesgo de padecer cáncer de mama premenopáusico, cáncer de ovarios y útero, osteoporosis, depresión postparto, anemia ferropénica y artritis reumatoide.
  6. La leche materna es un alimento que siempre está listo para su consumo, no es necesaria su preparación ni cocción, ya que su temperatura es ideal y está esterilizada (siempre que el pecho esté totalmente limpio).
  7. No hay que olvidar el aspecto económico ya que es completamente gratuita.
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ALIMENTACIÓN Y SALUD DENTAL EN EDAD INFANTIL (III)

Recomendaciones para unos hábitos dietéticos saludables

Una alimentación saludable es de gran relevancia para la prevención de la caries y el buen mantenimiento de la estructura de los dientes.

Para disfrutar de una boca sana hay que mantener unos hábitos dietéticos adecuados en el seno de la familia, válidos tanto para grandes como para pequeños:
– Promover una alimentación balanceada, variada en cuanto a grupos de alimentos y con moderación en las cantidades.
Para que sea saludable, debe aportar entre un 50-60% del total calórico de glúcidos, un 30-35% de grasas y un 12-15% de proteínas. Además, debe asegurar el aporte necesario de vitaminas y minerales.
– Reducir la frecuencia de consumo de azúcar y productos azucarados a ocasiones especiales y en cantidades moderadas.No se recomienda que más de un 10% del total calórico diario proceda de los azúcares simples (hay que tener en cuenta que estos también proceden de las frutas y los lácteos).Se recomienda reducir el consumo de sacarosa por debajo de 50 gramos diarios.
– Combinar productos lácteos con alimentos dulces, alimentos crudos con cocidos, y alimentos proteicos con alimentos acidogénicos.
– Acabar una comida con queso contribuye a contrarrestar la acción de los ácidos producidos por los alimentos ricos en carbohidratos consumidos en la misma comida.
– Incluir en las comidas alimentos ricos en fibra que estimulen la masticación.
– Evitar comer entre horas. De esta manera se evita la aparición de acidez en la boca.
– Seleccionar alimentos que produzcan poco descenso del pH.
– Reducir el consumo de alimentos pegajosos (o viscosos) como las golosinas, turrones o gomas de mascar, ya que se adhieren fácilmente a la estructura del diente
– Sustituir la sacarosa por edulcorantes no cariogénicos, ya que disminuyen la acidez de la saliva. Los caramelos y chicles que contienen xilitol o sorbitol actúan como anticaries.
– Las niños con alto riesgo de padecer caries (tasas de formación de placa elevadas y poca fabricación de saliva), tienen que limpiar bien sus dientes antes de cada ingesta de alimentos para limitar el descenso de pH todo lo posible, durante e inmediatamente después de la comida.
– Asegurar un buen aporte de vitamina A presente en alimentos como los lácteos, mantequilla, yema de huevo, hígado y pescados grasos.
En los alimentos vegetales de colores muy intensos (pimiento rojo, ciruela, zanahoria, etc.) se encuentran los carotenoides, en especial los beta-carotenos, con capacidad de transformarse en vitamina A.
– Asegurar un aporte adecuado de vitamina D presente en alimentos como los aceites de hígado de pescado, lácteos enteros, mantequilla, crema y nata. También se obtiene mediante la acción de los rayos ultravioleta sobre el tejido celular subcutáneo, que contribuye a que esta vitamina se pueda sintetizar en la piel.
– Masticar bien los alimentos.
– Establecer horarios fijos para las comidas. Es recomendable no saltare ninguna de ellas y no dejar pasar más de 6 horas sin consumir alimentos.

-Leer las etiquetas de los alimentos industrializados y seleccionar aquellos con menor cantidad de azúcar.

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ALIMENTACIÓN Y SALUD DENTAL EN EDAD INFANTIL (II)

Medidas dietéticas y recomendaciones alimentarias para prevenir la caries dental

Hay circunstancias que aumentan el riesgo a desarrollar caries dental en la etapa infantil. Controlando su presencia podremos prevenir la aparición de caries en los más pequeños.
• Que no  se debe hacer cuando son bebés:
 Uso de biberón después de la erupción de los primeros dientes. Hay que empezar a enseñarle al niño a beber de una taza alrededor de los 6 meses de edad y tratar de suspender el uso del biberón hacia la edad de 12 meses aproximadamente.
 Poner en el biberón zumos envasados o bebidas azucaradas.
 El uso de las pajitas en lugar del vaso para beber la leche
 Añadira la leche del biberón compuestos azucarados como azúcar, cereales, cacao en polvo, miel o galletas. Esto aumenta el riesgo de aparición de la llamada “caries del biberón”.
 Endulzar el chupete con azúcar para calmar el llanto del bebé.
 Llevar el niño a dormir con un biberón con leche o zumo. Hay que llevar sólo una botella de agua.
 No retirar el biberón cuando el niño se queda dormido.
 Mala higiene dental a los bebés.

Cuando no han salido aún los dientes ya se pueden iniciar los hábitos de higiene bucal. Es recomendable limpiar bien la boca con una gasa enredada en el dedo mojada en suero fisiológico después de cada ingesta de alimentos.
Cuando ya han erupcionado los primeros dientes, es necesario iniciar el cepillado dental, siendo muy importante que el pequeño no se vaya a dormir sin antes lavarse la boca (si toma la leche y se queda dormido será más probable la aparición de caries).
• Que no se debe hacer cuando ya son más mayores:
 No enseñar a los niños buenos hábitos de higiene bucal desde el seno de la familia. Los padres deben saber que no se debe soplar la comida del pequeño, besar en la boca o compartir los cubiertos pues de esta manera se transmiten las bacterias cariogénicas a la boca de los hijos.
 Consumir azúcar en exceso presente en golosinas, chocolates, batidos de sabores, refrescos azucarados, zumos envasados, etc.
 No tener un aporte de flúor adecuado. La falta de este mineral debilita el esmalte del diente aumentando el riesgo de caries.
 Consumir un exceso de alimentos ácidos, puesto que el pH ácido promueve la desmineralización del diente y el desarrollo de la placa dental.
 No vigilar si las medicinas habituales contienen exceso de azúcar (se añade con la finalidad de dar un sabor agradable).
Es necesario el cepillado de dientes justo después de tomar el medicamento.
 Si el pequeño tiene los dientes demasiado apiñados, con restauraciones defectuosas o defectos en el esmalte, o con anatomía muy profunda, hay que tener mucho más cuidado con su higiene bucal.

 

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ALIMENTACIÓN Y SALUD DENTAL EN EDAD INFANTIL (I)

Existe una estrecha relación entre alimentación y salud dental, especialmente en las etapas del desarrollo dentario durante la etapa infantil. Incluso durante la etapa de embarazo, el consumo de alimentos tiene gran relevancia en la fase pre-eruptiva y en la constitución del material de construcción de los dientes.

Durante la etapa pre-eruptiva, la formación de los dientes viene determinada por el tiempo que tardarán en erupcionar y en la predisposición a la caries.

En la etapa post-eruptiva, la alimentación junto con otros factores, como por ejemplo los microorganismos que habitan en la boca y las características que presentan las superficies de los dientes, determinarán el origen de las caries.

La calidad de la alimentación afecta directamente a los dientes, huesos e integridad de la mucosa de la boca.

Siempre que sea equilibrada aumentará la resistencia a las infecciones y permitirá que los órganos dentarios sean más longevos.

Factores dietéticos en la prevención de caries dental infantil

La caries es una enfermedad dental caracterizada por la destrucción de los tejidos del diente como consecuencia de la desmineralización secundaria a los ácidos generados por la placa bacteriana. Es una afección frecuente en los niños, particularmente en los incisivos superiores e inferiores.

La etiología de la caries es multifactorial. En su aparición se encuentran involucrados diferentes factores alimentarios, siendo un elemento clave el consumo habitual de glúcidos simples (azúcares refinados), y en particular, de sacarosa. Esta se encuentra de forma natural principalmente en alimentos como la remolacha y la caña de azúcar, aunque en menor cantidad también en las verduras y frutas.

El uso de flúor en la elaboración de alimentos y bebidas (también dentífricos) y el uso de edulcorantes artificiales (prácticamente no son fermentables por los microorganismos de la boca) ha logrado combatir con el impacto cariogénico de los azúcares yha podido contribuir a reducir el proceso de destrucción del esmalte dentario considerablemente.

El efecto de los azúcares en las caries
La caries dental puede producirse en cualquier superficie del diente que esté en contacto con la flora bacteriana. La diferente retención de alimentos en los dientes explica las variaciones en la incidencia de caries entre los molares e incisivos.
Las bacterias tienen una actividad continua a partir de los restos de alimentos que proceden de los alimentos, produciendo variaciones en el pH de la boca. Cuando el pH disminuye (se hace ácido) se produce pérdida de mineral dentario que puede llevar a la disolución del tejido duro del diente y producir una lesión si no hay un equilibrio.

El comer muchas veces glúcidos simples durante el día mantiene el pH de la boca ácido durante más tiempo, por lo que aumenta las lesiones de caries.
Estos hidratos de carbono son utilizados por las bacterias presentes en la placa para alimentarse. Pueden ser fermentados al momento o bien, después de su almacenamiento en la placa o en la superficie del diente en forma de polímeros de glucosa o fructosa.
El almidón presente en alimentos como los cereales y sus derivados como el pan o la pasta, legumbres o tubérculos como la patata puede ser parcialmente convertido en glucosa soluble por acción de una enzima presente en la saliva y ser utilizado por las bacterias que se encuentran en la placa (sólo los azúcares simples pueden ser transportados al interior de la placa).