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INAPETENCIA INFANTIL, ¿QUE HACER?

Siempre que un niño tiene falta de hambre es necesaria una buena valoración por parte del pediatra para descartar la presencia de enfermedades.

Si la inapetencia aparece justo cuando existe una enfermedad aguda leve como un resfriado, otitis,  faringitis, diarrea,  etc., se tendrá que esperar a que el pequeño recupere el hambre por si solo una vez haya superado la enfermedad.

Cuando es secundaria a un determinado acontecimiento social o familiar, seguramente el pequeño quiere llamar la atención de los adultos, aunque es posible que sea también un síntoma de alteración en su estado de ánimo que tendrá que ser valorado por un profesional para descartar la depresión, por ejemplo.

Cuando se debe por un proceso de aprendizaje inadecuado de los hábitos de alimentación es necesario que los padres se conciencien y rectifiquen los errores en el modelo de conducta que la familia ofrece.

Consejos de lo que se debe hacer:

  • La hora de comer debe se un momento relajado y tranquilo. Es recomendable que toda la familia coma junta para favorecer el aprendizaje por imitación.
  • Establecer un tiempo mínimo y uno máximo de permanencia en la mesa sin levantarse.
  • Comer el menú según el orden de presentación. Primer plato (verdura, pasta, arroz, patata o legumbres), segundo plato (carne o pescado o huevo + guarnición de verdura, pasta, arroz, patata o legumbres, según el primer plato) y postre (fruta o postre lácteo).
  • Enseñar educación en la mesa (postura correcta, uso de cubiertos, quitar la tele o los juegos durante la comida, etc.).
  • Evitar la monotonía y posibilitar la degustación de nuevos alimentos en pequeñas cantidades sin forzar, pero sin caer en la cesión a caprichos.
  • Los alimentos pueden ser más atractivos para los infantes si se les ofrecen en presentaciones especiales, por ejemplo, en forma de caras, aviones, carros o animales.
  • Deja que te ayude a preparar los platos más sencillos y a poner la mesa, estimulará su interés por los alimentos.
  • Preparar para toda la familia el mismo menú, también para el pequeño. No sustituir el menú establecido por otro alimento que pida.
  • Negociar con antelación una cantidad mínima que el pequeño debe comer, en especial de aquellos alimentos que el niño rechaza siempre, e ir aumentando la cantidad poco a poco.
  • Evitar todo lo posible el consumo de golosinas, refrescos azucarados, zumos envasados y otros alimentos ricos en azúcares simples puesto que quitan el hambre, provocan caries y sobrepeso.
  • Corregir las conductas inadecuadas durante la comida sin gritos, enfados ni ansiedad. Cuando finalice el tiempo para comer se retira el plato y se espera hasta la siguiente comida.
  • Siempre se debe acudir al pediatra ante dudas sobre el estado físico de un niño o si se aprecian síntomas como diarrea, vómitos o dolor persistente en relación con su pérdida de apetito, si está bajando de peso o si se tiene alguna preocupación.

Que es lo que no se debe hacer:

  • No forzar nunca a comer, eso crea más rechazo hacia la comida.
  • No excederse con las cantidades en los platos, si se queda con más hambre ya lo pedirá.
  • No permitir que el niño coma entre horas. Si podrá beber el agua que necesite entre tomas. Para que no tenga ganas de picar entre horas fragmenta la ingesta de alimentos en 5 tomas: desayuno, media mañana, almuerzo, merienda y cena.
  • No recurrir al chantaje ofreciendo premios si el niño come bien o amenazando con castigos si no lo hace.
  • No recurrir al uso de vitaminas para aumentar el apetito puesto que estas no realizan dicha función. Siempre pedir opinión al pediatra.
  • No comparar nunca con otros niños. Cada niño es diferente, algunos siempre están dispuestos a aceptar un poco más de comida mientras que otros se satisfacen con poca.
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